Hacemos un llamado a sus corazones. Tras los devastadores terremotos del pasado miércoles 24 de junio, cuando la tierra tembló con una fuerza difícil de imaginar, millones de venezolanos hoy enfrentan una de las tragedias más duras de los últimos años.
Un fenómeno inusual, conocido como un “doblete sísmico”, con dos terremotos consecutivos de gran magnitud (7,2 y 7,5), sacudió el centro y norte del país.
Hoy, las cifras conmueven: más de 1.000 personas fallecidas, miles de heridos y cerca de siete millones de personas afectadas en su vida cotidiana.
Pero más allá de los números, lo que realmente duele es ver sufrir a un pueblo que conocemos bien.
Con frecuencia, varios huéspedes me preguntan en la recepción de La Huerta Hotel: “¿De qué parte de Venezuela eres?”. Mi respuesta siempre sorprende: soy de Barranquilla. Quizás sea porque nuestro acento tiene cierta cercanía con el de la hermosa Caracas.
Para nosotros, los colombianos, Venezuela nunca ha sido solo un país vecino. Es una nación hermana. Compartimos historia, tradiciones, gastronomía, alegría y, sobre todo, una profunda cultura de hospitalidad.
Hoy queremos invitar a nuestra comunidad a mirar hacia Venezuela con empatía y solidaridad. En momentos como este, cualquier gesto puede hacer una diferencia para quienes lo han perdido casi todo.
Acompañemos a nuestros hermanos venezolanos con esperanza, apoyo y humanidad. Porque cuando una nación hermana sufre, todos tenemos la oportunidad de tender la mano.


